13.9.09

el Laurencich-Laurencich











Cuando murió mamá no lloré. Al tiempo hice la serie de Los anteojos de mamá,pinturas sobre papel que pinché en las puertas de la casa, de esta misma casa que habito hoy temporalmente, tenía 26 años.
Dina Spivak me visitó uno de aquellos día y encontró la palabra Viva entre mis grafismos.
Estaba ahí, a la vista de todos. Sólo yo no la veía. Pero sí la había escrito en una continuidad de trazos casi espasmódicos, que hacía bajo los anteojos, o los trazos circulares que los representaban, para decirlo mejor.

El día del entierro de papá,veinte años después casi, le dije a mi sobrino Bruno que tenía ganas de hacer una buena pintura en homenaje al viejo. Un dos por dos. Metros. Pintados. En su homenaje.
Se enganchó y me dijo, la hacemos.

El viernes a la noche la empezamos.No es un dos por dos porque lo que conseguí ese día fue un bastidor de 1 m x 1 m. Bruno trajo su idea en un papel. Empezamos con unos fernet y tónica. Ninguno de los dos andaba de humor parejo. Hablamos de la vida, del amor y largamos con el principio de lo escrito por Bru, la idealización de la mujer. Le conté anécdotas que no conocía de su abuelo.Me inspiró la idea del cuadro de mamá con su vestido de novia, que papá miraba todas las noches cuando no estaba internado. Un día me dijo: no me cierres las persianas que si no no veo las constelaciones.
Para mí ,mi madre desde que murió habita una estrella, o sopla en el viento fuerte.
Al rato se fueron despertando los habitantes de la casa, algunos se prendieron , otros miraron, fotografiaron.
Todavía, y debido a la diferencia de estilos entre lo que mi sobrino hace y lo que yo suelo hacer, no la terminamos.
Cuelga en el comedor de Beiró. En el medio está mi madre. Una mezcla de Frida Kahlo ,mucha y un boceto de Lichtenstein kitsch. Un homenaje a mi viejo en el que representamos a mi madre.
A su alrededor los objetos que formaron parte de la vida de papá. Y a sus hijos. Sus cuatro hijos en cada punta.Sus signos zodiacales.Los vinos que tomaba. Las imágenes de nuestra infancia.
La bautizamos In the white room, y escuchamos, a pesar de las críticas de casi todos hacia mí, un continuado del tema de Cream, White Room.
Cuando la terminemos la subo bien, por ahora van imágenes de esa eterna noche en que supimos que el viejo nos estaba viendo. Y mamá también.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta.
Está quedando muy bien.

Danixa Laurencich dijo...

Gracias anónim@.
Aunque no debería contestarte, porque no me gustan l@s anonimistas.

En mi historia de blogger he recibido pocos anonimatos no firmados, que en general después aclaran quienes son, en otro comentario, y es porque no saben cómo escribir o dónde escribir su nombre.
Este comentario me suena a alguien que nos conoce, a Bruno y a mí, que tiene capacidad de análisis plástico, (en general lo tiene la mayoría de la gente pero no acusa recibo o no lo sabe), los que consideran que son nulos en la materia dirían me gusta o no me gusta, pero el está quedando muy bien...mmm
bueno, nada, no me gustan los anónimos, me recuerdan a viejos tiempos, donde las botas andaban por las calles rasurando cabezas o pelos largos, lo que para ellos era lo mismo.

Insultos y anónimos: uacale!

Mariluz dijo...

Me gusta, señora... y sé lo que veo... y ya espero el resultado final... los sentimientos que inspira ese boceto mejor lo dejo para otro momento...
gracias por compartir el proceso de creación -tan inusual en los artistas.
beso

Anónimo dijo...

gracias Mariluz, usted siempre con tanta buena leche...(perdonando la expresión si es que le molesta)...un beso enorme
Diana

Mariluz dijo...

Me encanta la expresión -siendo andaluza la comprendo perfectamente- por la intención con la que está pronunciada.Gracias

besos

dina dijo...

a mi también me gusta mucho, tiene un aire de Viva y de Klimt... y de Schielle, puede ser? quiero verla terminada...
linda...!!!