11.6.09

mientras camino, mientras camino...

Escucho a mi papá o escucho sus pasos, lo mismo.
Papá sigue vivo.
Siento últimamente,
una necesidad de controlar su existencia
como nunca había sentido.
Hoy, mirando su cara mientras dormía,
imaginé que estaba muerto,
y recordé su día.
Su, para mí, último día.
Caminó despacio casi detrás mío,
fuimos a comprar el diario.
Pan no.
Tenía.
El sol me hacía transpirar, y él no lo sentía.
-No tenés calor?
-No, estoy bien.
Y comenzó a nombrarme una por una todas las señales
de los habitantes de las casas que dejábamos a nuestro
paso.
De todas tenía algo para decir,
conocía a sus dueños o los había conocido
en otra época.
Cuando intento grabar un camino
en la memoria de Baltasar,
le cuento anécdotas (o las invento)
sobre sus señas,
para que no se pierda,
me di cuenta que él estaba haciendo lo mismo.
En el camino nos encontramos con Riggio,
el pintor.
Papá sostuvo estoico su cansancio y su sordera mientras
duró la charla.
Nos despedimos.
Continuó con su tarea de hablarme
de los habitantes de las casas.
Nunca había hecho algo así, con tal minuciosidad.
Me entristeció pensar en una despedida.
Me entristeció pensar en otros tiempos, sin tantas rejas en la casas,
con más vecinos en las puertas, más sillas y menos
blogs diría Mori.
Llegamos al quiosco y bromeó con la dueña.
Siempre le gustaron las “minas”.
Y si eran jóvenes mejor.
La señora le puso el diario en una bolsa,
y él dijo que
hoy no hacía falta, que tenía una secretaria.
lo dijo orgulloso, señalándome,
hoy lo acompañaba
una hija.
Tuvo cuatro hijos,
siempre lo decía.
Orgulloso.
Después volvimos.
Demasiado despacio para mí.
Cada vez más de costado él,
más sostenido por su “palito”
como llamaba al bastón.
no supe nunca si era por vergüenza de tener
que usarlo,
o porque se divertía llamándolo así.
Cuando volvimos, me fue indicando cada
portal en el que el día anterior ,cuando se decompuso,
se había detenido.
y por cuanto tiempo lo hizo.
Después, pegó el mantel.
Después, leyó sobre el asalto al banco,
después me miró largo rato
con la cabeza vacía.
Me dolieron sus ojos de tantas
preguntas.

9 comentarios:

danixa dijo...

Iré a ver a mi padre.
espero que continúe marchando el universo como en la danza de los indios navajos.

Mariluz dijo...

Un beso para el camino, señora...
el de ambos.

aguacateyfresas dijo...

Quiero darte un abrazo,tus letras suenan como la música que seguramente abraza a tu papá

Ángel Martín Rizaldos dijo...

Estuve buceando por tu nueva agenda. Me recordó que aún quedáis los que apostáis por el alma, los que aún creéis que lo mejor es no dañar sino buscar aunque el dolor se nos adhiera firme y tenaz como un suplicio secreto. Gracias por compartir tu sentir con tantos, seguiré visitando tu escaparate de relámpagos y bombillas fundidas...
Besos de Angelillo

DIANA dijo...

gracias a todos...la danza de los indios navajos dice así: mientras camino, mientras camino, el universo marcha conmigo... y el universo sigue marchando con él!

dina dijo...

que lindo...guacha, que lindo lo que escribiste, siempre me dan ganas y alegría seguir leyendo y pena que se acabe...como la vida misma?

perdida en el bosque de la china dijo...

ansina es...my darling!

Mori dijo...

Te quiero!

Danixa Laurencich dijo...

gracias Mori...besote